Santiago de Querétaro septiembre 2014 


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Septiembre de 2014

Santiago de Querétaro, septiembre 13 de 2014.

 

 

Hace veinticinco años una brisa suave matizo los cielos queretanos, un aroma de azucenas invadió la colonia de Carretas, eran tres mujeres valientes que dejando familia y terruños siguieron los mandatos de Jesús de ir predicar el evangelio con su testimonio,  y así fue, poco a poco con su palabra y su sonrisa nos acercaron a la que sería poco después Nuestra Parroquia.

 

Fieles seguidoras del ejemplo que la Buena Madre Sor Emilie sembró en su Congregación, ellas fueron cultivando a estos fieles venidos de diferentes sitios de la ciudad, pero que se sintieron arropados bajo los pies de nuestra Señora del Perpetuo Socorro y acompañaron como lo hizo la Virgen María en la Iglesia primitiva la formación de la Comunidad Parroquial. Cada una con su toque personal; Madre Micaela, en la plenitud de su madurez trascendió en las señoras con su ejemplo, su catequesis formativa, la ternura con los niños y su acento europeo cautivo los corazones. Sor María de Jesús  ahora Sor Asunción, con la chispa española en la pupila y la ternura con adultos y niños, se gano el cariño mexicano, ella que viste el rostro de profundidad cuando hay que dar un consejo o un consuelo y que nos da testimonio de la energía permanente en su andar cotidiano, volando de un lado hacia el otro donde se le necesita.  Y la más joven Sor Emmanuel,  que llego al corazón de los jóvenes queretanos, y de los que no éramos tan jóvenes en ese tiempo, ellas acompañaron a los fieles en los diferentes momentos de crisis y de alegría.

 

Con su espiritualidad y discreción han llegado hasta aquí, y con cada una de ellas, nos sentimos en esa gran familia azul, pues nos brindan su confianza, nos invitan a la oración y a formar comunidad. Las Hermanas azules de la Inmaculada Concepción de Castres ocupan un lugar intimo y cálido en nuestro corazón, en nuestras familias o movimientos que de alguna forma ellas han trascendido. Y con mucho cariño y agradecimiento decimos al Señor y a la Virgen María ¡Gracias por las hermanas azules! Y pedimos sigan derramando sus dones en su Congregación, en su labor misionera. Que su sencillez nos sirva de modelo en el actuar cristiano.

 

Con gran cariño.  Las familias de la Parroquia del perpetuo Socorro.